Reseña – Anatomía de una bañera de Júlia Peró

Reseña – Anatomía de una bañera de Júlia Peró

Cuando descubrí este libro en la librería fue para mí una auténtica sorpresa. No había escuchado sobre su publicación, ni sobre los miles de lectores que la esperaban. Asimismo, su autora cosecha éxito en redes sociales y en su libro se presenta tal que así: «Júlia Peró vive viajando y sin residencia fija. Trabaja como directa de arte, pero en realidad es escritora y activista feminista». No lo dudé dos veces y compré el libro. Me creaba curiosidad conocer su pluma, sus ideales y cómo lucha a través de sus poemas por la lucha feminista. Y, además, conocer la opinión del libro de otras personas.

Realizar una reseña sobre cualquier poemario me ha resultado, desde siempre, bastante complicado, pues no sé hasta qué punto estaré siendo objetivo. Por eso mismo, intentaré obviar esa etiqueta y remarcar que las siguientes líneas están escritas bajo mi punto de vista, bajo mis impresiones.

Antes de comenzar a leer este poemario debemos conocer el concepto de «bañera». La propia autora, y desde el propio título, lo intenta definir, pero creo que se enreda en ilusiones difusas y explicaciones algo metafóricas. No obstante, entiendo el tipo de literatura que estamos leyendo. La primera línea del libro nos dice: «Esto no es un libro. Es una bañera». Tras muchas reflexiones he llegado a la conclusión que la autora quiere realizar una comparación entre el recipiente de la bañera con el del cuerpo humano. En la bañera podemos lavarnos, pero también ensuciarla; pueden entrar varias personas o estar solos mientras nos relajamos. También existen otras opciones como el suicidio o el sufrimiento, ejemplificándolo mediante diferentes aspectos como el agua caliente. Si esta no ha sido la intención de la autora, comenzamos mal, pero esta «auto-explicación» me ha servido para encontrarle un sentido a todos los poemas, así como a las figuras retóricas. La reseña partirá, entonces, desde este concepto.

Siento, además, que la autora se ha centrado demasiado en algunas temáticas y ha dejado de desarrollar otras que podrían tener mucho potencial. Encontramos muchos poemas (y textos) que hablan sobre amor, la desolación del amor, sobre la tristeza y lo complicado que es ser “libre” de uno mismo; pero al leer las primeras 100 páginas ya lo has leído todo. Se podría haber exprimido más, valerse de esos temas y enfocarlo de otras maneras. No me ha conquistado por completo, aunque algunos poemas los remarqué y consideré muy buenos (por ejemplo, «Leche y vino» (pg. 85), «La gente no entiende» (pág. 68) o «Olores» (pág. 139).

Considero que esta poesía es perfecta para redes sociales y de ahí radica su éxito en estas plataformas. Son composiciones cortas, con una pluma muy directa y con un trasfondo simple de primeras, pero algo más complejo cuando lo les con otra vista. Por consiguiente, no sé si estas poesías llegan a funcionar como un conjunto, como un libro físico. Obviando, he disfrutado con esta lectura y con todas las reflexiones que me ha traído, pero creo que ahí radica el principal problema de estos poetas que comienzan publicando en Instagram y en Facebook.

En las universidades y en los círculos poéticos la poesía de las redes es muy criticada y denostada, ya que se considera como un «abandono de lo estrictamente poético». Este es un tema bastante extenso y complejo para comentar en estas líneas, pero siempre hay que estar a favor del progreso, de la evolución. Todos estos poetas han creado un nuevo estilo, un nuevo entender poético y esto, aunque sea de una manera más o menos agradable, es de alabar.

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