Reseña de Los dioses alados de Ácatar de Leslie G.

Reseña de Los dioses alados de Ácatar de Leslie G.

Nunca suelo leer novelas fantásticas. Sus características principales me desagradan, ya que tiendo a pensar que son obras con excesivas descripciones, con escenarios completamente irreales y donde los sentimientos y a los personajes los siento menos verídicos. De esta manera, no logro sentir empatía por ninguna acción, ni me sorprendo ante un giro argumental. También soy consciente de que este tipo de novelas precisa, obligatoriamente, de grandes descripciones, ya que el autor/a nos está situando en un territorio desconocido para todos nosotros. No obstante, antes de comenzar con la reseña de Los dioses alados de Ácatar me gustaría decir que entré sin prejuicios, con la mente libre de ideas preconcebidas. Era un libro nuevo ante una cabeza nueva y, debo confesar, me ha conquistado.

Los dioses alados de Ácatar es la segunda obra de Leslie G. Junto con su primera novela, titulada La princesa de Elsseria, forman una bilogía de género fantástico. No obstante, no es necesario leerlos ordenadamente; funcionan perfectamente como obras independientes. Ambos comparten escenario, pero los personajes son completamente diferentes. Nos centraremos, por consiguiente, en su segunda obra.

En el primer capítulo conocemos a su primer personaje: Keith, un joven que está entrenando durante toda su vida para combatir contra el monstruo que se mantiene escondido en el Castillo Negro. Todos los ciudadanos están muy asustados y forman a miles de jóvenes para hacer guardia al castillo. Las familias se sienten orgullosas de que sus hijos vayan a luchar con el monstruo, pero son conscientes de que, posiblemente, nunca los vuelvan a ver. No obstante, todo cambia cuando aparece nuestro protagonista. Los protagonistas se verán envueltos en una gran aventura donde el valor, la sinceridad y el amor se verán entrelazados.

Si por algo debe destacar esta reseña de Los dioses alados de Ácatar es por no contener nada de lo que he citado anteriormente. No he encontrado ninguno de esos factores que suelo detestar del género: prosa tediosa, excesiva ambientación, personajes irreales… La prosa de la autora, por ejemplo, en todo momento es ágil y sencilla. Por ejemplo, posee un estilo adecuado tanto para niños como para adultos. Por otra parte, la ambientación es mínima, pero sí encontramos la necesaria para que la argumentación no sea forzada. Nos explica bastantes características de nuestro alrededor, pero no se para en cada mota de polvo de la alfombra. Para mí, es un punto positivo.

Finalmente, siento la necesidad de recomendar esta obra a todo tipo de personas. Si estás buscando un libro entretenido, ágil y divertido, lo has encontrado. Déjate caer en las garras de Leslie G. Además, es un libro que no tiene una pretensión mayor que la de hacerte olvidar el mundo durante un par de horas.

 

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